¡Canta Claudio Naranjo!

Eduardo Ribeiro ¹

Claudio Naranjo fue un hombre de muchos intereses, tanto en las artes como en las ciencias y estudió con profundidad una amplia gama de disciplinas, dando una gran importancia al estudio de la música.  Su interés en la música hizo que se dedicara al piano y composición en sus años de juventud y sin embargo, durante muchos años la música fue su actividad principal hasta que, un tanto influenciado por la familia pasó a dedicarse a la medicina. Claudio siempre fue un estudioso ávido y dedicado en todo que se propuso y también se desarrolló con profundidad en la música. Ganó un concurso de piano en Santiago y otro de composición musical en Rumania en la década de 50 y pienso que si siguiera en la carrera musical podría haber sido un gran pianista o director de orquesta. Sin embargo, su más profunda influencia musical ha venido no de un músico profesional ni de una escuela musical. El que despertó su ser a las profundidades de la música fue su mentor, Tótila Albert, el poeta que cantó la música de los grandes compositores occidentales y quien lo ha hecho heraldo de sus tesoros poéticos, los “Dictados Musicales”. A través de Tótila, Claudio profundizó sus conocimientos del lenguaje musical y, paralelamente a sus trabajos con grupos terapéuticos fue elaborando sus ideas musicales, creando una teoría muy interesante, que él llamó de hermenéutica, y muchos de nosotros que participaron de los SAT´s pudieran experimentar directamente este conocimiento a través de las meditaciones con música que él nos ofrecía. 

Como fruto de sus estudios musicales, Claudio publicó diversos artículos en la Revista MAP de Vitória-Gasteiz y estimulado por el musicoterapeuta Patxi del Campo se propuso a escribir un libro sobre sus ideas musicales. Yo había colaborado en sus artículos anteriores con la confección de las partituras que acompañan los textos, y en 2011, Claudio me pidió para hacerlo también en su proyecto de esto nuevo libro todo dedicado a la música. En 2015, Claudio lanzó su libro “La Música Interior” (La Llave, Barcelona), obra en que presentó su hermenéutica musical vertiendo el principal de sus ideas musicales y también presentó por primera vez en libro algo del Dictado Musical. Esto no es un libro común. Aparte de la publicación en papel, viene su versión digital (también en portugués y inglés) pues es un libro audiovisual, una obra interactiva, en la cual el lector puede oír los ejemplos musicales y asistir a los vídeos en su versión digital, atendiendo al deseo de Claudio Naranjo en democratizar el conocimiento musical, permitiendo que laicos en lectura musical puedan tener acceso al contenido de manera muy cercana a un músico entrenado. “La Música Interior”, como explicó Claudio, fue escrito para ser una preparación a la revelación de la obra poético-musical de Tótila Albert y a través de sus capítulos, hartos de ejemplos musicales, él explica cómo y porqué la gran música es un vehículo de autoconocimiento y como es necesario superar el nivel del entretenimiento para ir más allá de la belleza estética y experimentar la música como un alimento espiritual. Quienes participaron en los SATs pueden recordar cómo Claudio ilustraba profundos conocimientos de la espiritualidad con inolvidables experiencias de meditación con música que él dirigía. En obras como el Bolero de Ravel, podríamos experimentar la integración de los tres centros en sus giros melódicos; en la “Eroica” de Beethoven, la comprensión de la jornada del héroe; en la Inconclusa de Schubert, la percepción transformadora de la conciencia de la muerte. Tantas otras obras maestras nos ofreció el Maestro, revelando como son verdaderos alimentos espirituales. Mi percepción personal es que, pocos, poquísimos músicos profesionales siquiera sospechan que la música clásica es una fuente tan inmensa de fuerza, de conocimiento y de amor. En el libro “La Música Interior”, Claudio hace una síntesis de algunas de esas vivencias musicales y elabora sus originales ideas sobre el significado de la música de los grandes compositores clásicos.   

En rasgos generales, Claudio recuperó y revitalizó un conocimiento que estuvo un tanto olvidado a lo largo del siglo XX acerca del arte y ciencia musicales. Sin embargo, los grandes sabios antiguos que se dedicaron a la investigación musical siempre la consideraban muy cercana a la espiritualidad. Para Pitágoras, Platón y Aristóteles, entre otros, era de mucha importancia la experiencia musical del punto de vista espiritual, educacional y terapéutico y la militancia de Claudio hacia la música recuperó la dimensión que los sabios griegos daban a este arte. Claudio algunas veces destacó la importante diferencia entre espiritualidad y religión, pero afirmó que si no fuera por la música de Bach, algo muy importante haría falta en la religión cristiana posterior. ¿Y qué decir de Beethoven? Se encuentran muchas biografías y comentarios que hablan de su música pero, también de su carácter, de sus convicciones políticas revolucionarias así como del sufrimiento y heroísmo por haber vencido la sordera, se tornando uno de los grandes maestros de la música. Claudio nos cuenta sobre Beethoven que era uno que se consideraba más un poeta que un músico, y que incluso inventó la palabra Tondichter – poeta de los sonidos – para afirmar que los sonidos no se bastaban como significado, pues él quería contar a los seres humanos sus hallazgos espirituales a través de su música. Un crítico musical alemán de los años entre guerras, llamado Paul Bekker, escribió en 1911 un libro llamado “Beethoven” en el que afirmaba que Beethoven era sobretodo un pensador, un filósofo y un poeta, y que su música era principalmente un vehículo de sus vivencias, muy en conformidad con el que pensaba Claudio Naranjo. Paul Bekker fue contemporáneo de Tótila Albert que ha leído su libro y incluso copió algunos pasajes que le parecieron significativos y fueron encontradas entre sus papeles.  Otro estudioso, el musicólogo alemán Arnold Schering, afirmaba que muchas de las obras maestras de Beethoven eran basadas en Homero, Shakespeare y igualmente insistía en la interpretación poética de sus obras. Pero, la academia en general consideraba sobretodo, otras corrientes de estudios que enfatizaban la comprensión técnica y estética de la música, despreciando la posibilidad de una relación con contenidos literarios o poéticos.

Solo a través de Claudio pudo comprender que en la música hay mucho más que belleza estética. Claudio nos trajo el “más allá” de la música, nos enseñando acerca de la dimensión espiritual y de las distintas manifestaciones del amor y de las emociones en la música. También nos mostró que este contenido que intuimos en la música es tal como el expresado en la literatura, en la poesía y en los mitos clásicos y, sobre todo en las narrativas del “Viaje del Héroe”, tema tan importante que él trató en diversos libros, conferencias y también en los SATs. Sin embargo, dejó muy claro para nosotros que el gran arte, en cualquiera de sus manifestaciones es expresión de la búsqueda del ser humano para encontrar el alma. 

Una corriente de estudios musicológicos llamada “New Musicology”, en fines del siglo XX e inicio del XXI, empezó a dar atención a los aspectos sociales, literarios, poéticos y hasta espirituales de la música y cuando miramos los enseñamientos de Claudio Naranjo y sobretodo los Dictados Musicales de Tótila Albert, podemos comprender cómo estos hallazgos son avanzados en relación a la musicología actual. El amplio conocimiento de literatura, mitos, poesía, religión, psicología, filosofía y espiritualidad dieron a Claudio Naranjo una amplia base de conocimientos  para la elaboración sus teorías sobre el significado de la música, para su esfuerzo en la superación de la experiencia musical tomada solo como entretenimiento y del prejuicio de considerarla sólo del punto de vista estético. 

Claudio afirma que la música “es mucho más que música” y nos muestra cómo el lenguaje musical está hecho de símbolos sonoros. Para él la música

es un sistema simbólico referencial al proceso de autoconocimiento transformador del ser humano” y también que la música es un “alimento psicoespiritual que nos sana y nos hace mejores.

– un alimento que se torna parte de nuestro cuerpo, de nuestro corazón y de nuestra conciencia y nos pone en contacto con el Ser, con el alma.

Claudio habla principalmente de la música clásica y del linaje que viene de Bach hasta Brahms, y que incluye Mozart, Beethoven, Schubert y Schumann. Un linaje que, según él, no es apenas cosa de estilo musical y se parece con los linajes de maestros espirituales, como se encuentra en el Budismo. Por ahí podemos comprender la razón oculta del porqué pasan los siglos y aún hay tanto interés en esa música de la cual nunca se disminuye el aprecio. Pero, aunque al hablar de la música Claudio generalmente se refiera a la música clásica, también reconoce la importancia de la música étnica y popular reflexionando sobre sus cualidades y virtudes, pues toda la música, como dijo, es manifestación del amor en algún grado. Su tarea de integrar conocimientos nos muestra un mundo de la música más amplio de lo que se conoce, en que “la música más allá de la música” es tratada como una disciplina espiritual en la búsqueda del Ser. Y es a través de la meditación unida a la música que podemos adentrarnos en este mundo maravilloso, fuente de dicha trascendental en el contacto con el Sagrado. 

El Maestro Claudio Naranjo – Médico, Músico, Rabino y Chamán – hombre de inmensa sabiduría trajo luz a tantas áreas del conocimiento que no deja de ser un fenómeno espantoso que solo un hombre pudo hacer tanto, como un Leonardo da Vinci. Claudio Naranjo nos aporta una originalisima comprensión de la música, una musicoterapia y musicología diferentes de lo que se ve en las escuelas tradicionales y estoy seguro que aún será reconocido como un Maestro también dentro del mundo musical. La Hermenéutica Musical de Claudio Naranjo desarrolla la rama artística de su medicina de la mente humana donde la música es aliada al proceso de cura de las neurosis, como más una disciplina para el desarrollo espiritual, una medicina para el cuerpo, corazón y mente, cuyo principio activo es el sonido y sus reverberaciones en nuestra alma. Con Claudio Naranjo y Tótila Albert la música vuelve a sus orígenes con el canto sagrado y nos pone en contacto con los mensajes del Divino, al mismo tiempo que abre horizontes profundos al mundo terapéutico y artístico. Y el Maestro continúa su canto mismo después de su partida. 

Claudio nos dejó una grande obra póstuma a ser publicada, los “Dictados Musicales de Tótila Albert” y seguimos dedicados con un equipo de edición internacional del cual constan traductores, revisores, un técnico de informática e de internet, dirigidos por Ginetta Pacella. Periódicamente lanzamos las publicaciones de los Dictados Musicales de Tótila Albert en Español, Italiano, Inglés, Alemán y Portugués en el sitio web de Claudio Naranjo.  

Alabado sea,  Maestro de los Maestros Claudio Naranjo.

¹ Eduardo Ribeiro colaboró con Claudio Naranjo en artículos musicales, en el CD «Claudio Naranjo toca Brahms & Bach, en el «Libro «La Música Interior» y sigue colaborando en el proyecto de los «Dictados Musicales de Tótila Albert». Es profesor de música en la Universidad federal de Minas Gerais, Belo Horizonte (Brasil) y doctorando por la Universidad Autónoma de Madrid con la tesis «Claudio Naranjo y Tótila Albert: La educación de la escucha interior a través de la Forma Sonata y la Viaje del Héroe.»

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